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  • Writer's pictureDaniela Ibáñez

365 días de desgracia



“Todo lo que puedo decir, es que realmente no les importamos”


Estas fueron las célebres palabras de Michael Jackson en su canción “They Don’t Care About Us”. A pesar que la canción trata acerca del racismo en Estados Unidos, las palabras resuenan en lo que es la realidad peruana de hoy en día, con un Ejecutivo que realmente no le puede interesar menos el pueblo, o “nosotros”.


Aquellos que apoyaron a Castillo, ya se han dado cuenta de ello. En una transmisión por el “Canal de Cotabambas” de la mesa de diálogo entre la empresa Las Bambas y los representantes de las comunidades aledañas, un comunero fue honesto en ello: “No nos hable de su ‘sueño’ Ministro Montoya (refiriéndose a una intervención anterior del ministro del ambiente)... las comunidades hemos sido dejadas de lado por el Estado… tarde o temprano Castillo va a caer”. Esta sola intervención encapsuló el sentir de aquellos desilusionados por el gobierno de Castillo, alrededor de 30% de la población si consideramos que el mandatario cuenta con 20% de aprobación y recibió alrededor del 50% de los votos a nivel nacional.


Los escándalos de corrupción y el cambio de 54 ministros han sido lo que ha marcado la gestión de Pedro Castillo. Esto es lamentable, pues se desvía la atención de las políticas públicas y las decisiones del gobierno que realmente le van a hacer un daño a largo plazo a nuestro país.


Ya que estuvimos hablando de minería, empecemos por ello. La Defensoría del Pueblo ha reportado que el número de conflictos sociales se ha incrementado en gran número durante el gobierno de Castillo. No solo ello, pero se han vuelto más difíciles de resolver dado los constantes cambios de ministros, el empoderamiento de grupos radicales, el cual se aceleró, a partir de la gestión de Mirtha Vásquez y su anuncio de cierre unilateral de minas, y por la existencia de un ecosistema mediático regional y local de izquierda empoderado por el gobierno discursivamente. Y no solo pierden las minas, sino todos los peruanos debido a la reducida la capacidad de poder generar empleos, un gran porcentaje del PBI nacional, las empresas articuladas a las cadenas de valor de la minería y el erario público que deja de recibir el canon que podría ir destinado a traer desarrollo a las regiones.


En el ámbito laboral y económico se ha hecho mucho daño. En primer lugar, la falta de reactivación económica debido a la incertidumbre generada por el gobierno, inicialmente respecto a una Asamblea Constituyente, detuvo en gran medida el crecimiento de la inversión privada y por lo tanto la generación de empleo. Más allá de ello, el Ministerio de Trabajo, con tres figuras ideologizadas a su cabeza a través de este último año, han procedido con una serie de medidas que castigan las generación el empleo formal. En primer lugar, la eliminación de la tercerización laboral que pone en riesgo la actividad de casi mil empresas y 150 mil puestos de trabajo. En segundo lugar, el copamiento de la derrama magisterial, cambiando su estatuto, facilitando el ingreso de la Fenate, para controlar fondos de los maestros públicos que representan un exorbitante 3 mil millones de soles. En tercer lugar, el empoderamiento de los sindicatos, facilitando la negociación por rama - que tuvo resultados tan nocivos en los 80s - y generando la posibilidad de tener a líderes radicales pagados que detendrán la actividad empresarial, y siendo activistas de proyectos políticos radicales por décadas. Y por último, la crisis alimentaria agravada por la incapacidad de Agrorural para comprar fertilizantes, pone en jaque a los agricultores que no pueden producir, y al país, debido a la escasez de alimentos y la inflación de la canasta básica alimentaria.


Mientras que el gobierno es incapaz y lleva a la economía al desastre, los bolsillos de los funcionarios públicos y allegados del gobierno se van llenando. Se otorgan puestos claves en el Estado en base a amiguismos o afiliación a Perú Libre. Todo parece indicar que se negocia con congresistas para obras regionales a cambio que se detenga una vacancia. Y todo ese negocio se hace con dinero de nuestros bolsillos. Fíjate cada vez que vas al supermercado y pagas 18% de IGV - recuerda la cara de Castillo y la foto de su cuenta de 3 millones de soles en comida en este último año de gobierno cuando pases la tarjeta.


Ciertamente Castillo es la consecuencia de años de desgobierno del país, que ha facilitado que la casta política se deteriore, en conjunto con la confianza de la ciudadanía que no se involucra en política debido a una serie de eternas decepciones. La complejidad de nuestra realidad, hace que el populismo impere en el discurso y accionar político, y que el buenísimo y promesas falsas, tomen el protagonismo. En medio de ello, se generan las condiciones para que un farsante con un círculo de poder ideologizado y corrupto por un lado, e incapaz y oportunista por el otro, se enquiste en el poder. Nuevamente, en palabras de Michael Jackson, “solamente puedo decir, que realmente no les importamos”.


Solo se puede decir que las consecuencias de este gobierno no se acaban cuando Castillo salga del poder. Hay que tener esto bastante presente.


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