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  • Writer's pictureDavid Tejada

La Crisis Política Peruana: Buscando una explicación



El jueves 29 de septiembre del presente año, la revista británica The Economist dedicó una columna política a Perú. En esta publicación, se intentó resumir el delicado contexto nacional frente a los restantes países de América Latina. En efecto, en el último quinquenio peruano el país contó con cinco mandatarios, tres Parlamentos diferentes y once presidentes del Consejo de Ministros. Asimismo, los ciudadanos acudieron hasta en siete oportunidades a las urnas durante este breve periodo. En efecto, hablamos de una crisis política acentuada que lleva décadas desarrollándose, cada vez su mutación resulta ser más preocupante con el pasar de los procesos electorales. La pregunta que muchos se formulan es la siguiente: ¿Por qué nuestro país es un caso extraordinario en la región?


Desde un punto de vista intelectual, podríamos reconocer parte del planteamiento inicial expuesto por Eduardo Dargent en Demócratas Precarios (2019). Según el autor, el Perú constituye un caso de deterioro político generalizado debido al interés cortoplacista por parte de sus élites políticas. El abogado sugiere que este actor no dudaría en traicionar la democracia liberal con algún proyecto autoritario bajo el único objetivo de favorecer intereses particulares. La tesis en cuestión puede fundamentarse por lo acontecido en las elecciones del año 2021, cuando miembros de Perú Libre y Fuerza Popular clamaron un presunto fraude electoral. El primero, ante la inesperada victoria de Fujimori en el conteo rápido y el segundo, ante la inminente victoria de Castillo en conteo final. Considero que es una teoría articulada, aunque faltarían otros argumentos adicionales como el capítulo institucional de la Constitución, el sistema electoral o la reforma política incompleta.


En definitiva, la obra Lucha Política y Crisis Social en el Perú Republicano de Antonio Zapata (2021) concluye que nuestro sistema representativo se deterioró tanto en los últimos años al punto de convertirse en democracia plebiscitaria. En otras palabras, el Jefe de Estado puede vulnerar la separación de poderes fácilmente mediante la consulta directa en lugar de la concertación con las instituciones establecidas. Martín Vizcarra, por ejemplo, usó el mecanismo de referéndum y elecciones congresales para establecer una hoja de ruta personalista. Esta estrategia lo empleó en dos años: 2018, 2020. Estuvo a vísperas de emplearlo por tercera vez el 2021, pues lo había comunicado previamente en un Mensaje de la Nación culpando al Congreso por no haber aprobado dos reformas constitucionales de su autoría. En resumen, la confianza ciudadana hacia la clase política se fundamentó principalmente con figuras caudillistas en lugar de partidos políticos o instituciones democráticas.


Asimismo, la constante fricción entre el Poder Ejecutivo y Legislativo evidenció que nuestro régimen acabó empleando un presidencialismo parlamentarizado. Una figura bastante remota de aquella establecida en nuestra Constitución. Además, Zapata (2021) añade que el sistema electoral peruano presenta serias restricciones, pues es una flácida imitación del homólogo francés. Argumenta que, en la primera vuelta, los peruanos eligen simultáneamente a los presidentes y representantes públicos de cuantiosas organizaciones partidarias en lugar de realizarlo a partir de la segunda vuelta como es el caso de Francia. Aun así: ¿Por qué este fenómeno se comprobó en el último quinquenio? ¿Por qué no se pudo pronosticar con suma anterioridad?


Según Eduardo Dargent en su obra El Páramo Reformista (2021), fue recién en el año 2016 cuando un Jefe de Estado no tuvo mayoría simple en el Parlamento. Por lo tanto, al no obtener los votos suficientes, estaba condenado a revivir dicha fricción entre ambas instituciones. Una solución que propone el autor sería la formación de alianzas electorales y grandes coaliciones de gobierno, basadas en el consenso, con mirada a largo plazo. Dos casos ejemplares en Latinoamérica serían Argentina y Chile. Sin embargo, observando la situación actual, esta posibilidad es lejana. Nuestra alianza electoral con mayor éxito fue una que duró menos de una semana en las elecciones generales del año 2021: PPC-APP.


¿Qué pasó con las reformas? El analista Martín Hidalgo (2021) recalca en la obra Congresopedia los desaciertos que tuvieron dos modificaciones. Tanto la prohibición de la reelección inmediata como el rechazo del bicameralismo en el año 2018 acentuaron la crisis política. Efectivamente, nuestro problema es complejo. Debemos trabajar en ello desde las asociaciones civiles de forma responsable. Por esta razón, frente a las reflexiones académicas, concluyo que una convocatoria a nuevos comicios inmediatos no mejora en absoluto el desordenado contexto previo a menos que se realice una reforma política integral como la sugerida por la Comisión de Alto Nivel para la Reforma Política.


Bibliografía:


Araoz, M., Campos, M., Hidalgo, M., Maldonado, A. & Requena, J. (2020). Retrato de una Incertidumbre, el Poder en Cuarentena. Grupo de Análisis Político 50 +1.


Dargent, E. (2019). Demócratas Precarios: Élites y Debilidad Democrática en el Perú y América Latina (3ra. Ed.). Instituto de Estudios Peruanos.


Dargent, E. (2021). El Páramo Reformista: Un ensayo pesimista sobre la posibilidad de reformar el Perú. Fondo Editorial PUCP.


Hidalgo, M. (2021). Congresopedia: Veinte Años de un Sistema Parlamentario Fallido (2da. Ed.). Editorial Planeta Perú S. A.


Levitsky, S. & Zavaleta, M. (2019). ¿Por qué no hay Partidos Políticos en el Perú? Editorial Planeta Perú S. A. Zapata, A. (2021). Lucha Política y Crisis Social en el Perú Republicano: 1821 – 2021. Fondo Editorial PUCP.

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