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  • Writer's pictureDaniela Ibáñez

¿Qué se juega en Brasil estas elecciones?




Este Domingo 2 de Octubre se realizarán las elecciones presidenciales en Brasil. Hay 11 candidatos en la contienda, pero solamente dos personajes relevantes: Lula Da Silva, del Partido de Trabajadores, y Jair Bolsonaro, actual Presidente. Es una batalla entre dos actores con mucho poder.


Un poco de contexto acerca de ambos concursantes


Lula da Silva fue Presidente de Brasil del 2003 al 2011. Es un personaje carismático, ex-líder sindical, de ideología de izquierda. En su gobierno logró mantener niveles de aprobación del 80%, especialmente debido a las favorables condiciones económicas debido a las políticas públicas del Presidente Fernando Henrique Cardoso y por el boom de commodities por el acelerado crecimiento chino. Además, masificó un programa del Banco Mundial, que él renombró como Bolsa Familia. Se calcula que llegó a 20% de la población, lo cual lo favoreció electoralmente.


Lula no es sólo relevante en su país, sino a nivel latinoamericano. Es conocido por haber sido aliado del peronismo, del chavismo y de Evo Morales. Además estuvo envuelto en el escándalo de corrupción de Lava Jato, tanto así que Marcelo Odebrecht se refería a Lula como “el amigo de mi papá”. Tuvo un paso por la cárcel. A pesar de pruebas contundentes en su contra, el proceso fue cuestionado y, tras una jugada legal, Lula salió sin cargos. Las más altas instancias del Poder Judicial en Brasil, el STF, están altamente cuestionadas por haber sido nombradas por Lula y Dilma Rousseff entre personas cercanas al Partido de los Trabajadores.


Por otro lado está Jair Bolsonaro, actual Presidente de Brasil y líder de un movimiento conservador que se ha vuelto más articulado por su paso en el poder. Bolsonaro es conocido por reivindicar el gobierno militar brasilero siendo él mismo un militar en retiro. A pesar de haberse rehusado a cerrar la economía brasileña durante la pandemia, no se puede decir que es un liberal, sino un pragmático con carisma. Aún así, su popularidad sufrió una caída importante durante la pandemia por ser percibido como insensible por no adoptar medidas de protección. Sin embargo, ostenta altos niveles de popularidad entre los conservadores por posturas en contra de la ideología de género, por alentar el patriotismo brasilero y por oponerse al establishment de los medios de comunicación.


Las diferentes encuestas en Brasil arrojan resultados muy distintos sobre quién ganaría la contienda electoral. En la mayoría de las encuestas, Lula va adelante, pero lo más probable es que se necesite una segunda vuelta.


Lula, a pesar del deterioro intelectual y su conocido alcoholismo, tiene el apoyo de los medios de comunicación y de artistas brasileños reconocidos. Se vende como un hombre del pueblo y que puede regresar a Brasil al momento económico favorable que caracterizó su gobierno. No son pocos los que sueñan con ese recuerdo, pero es poco probable que se repita, pues todavía Brasil vive las consecuencias económicas del gobierno de Dilma Rousseff, la economía global ya no tiene los motores del inicio del siglo y la capacidad de endeudamiento del país se ha visto severamente reducida. Si Lula sucumbe a la tentación de la emisión monetaria, producirá inflación y afectará su popularidad en poco tiempo. En lo político, Lula enfrentaría a una oposición conservadora muy motivada, activa y unificada en torno a la figura de Bolsonaro. Ese es un factor que ni Lula ni su partido enfrentaron anteriormente.


Cualquiera que sea el resultado de esas elecciones, Brasil vivirá una de las épocas de mayor polarización política en las últimas décadas. Los resultados de esa polarización determinarán el futuro de un país con 220 millones de habitantes y una de las más grandes economías del mundo.


*He escrito este artículo en base a una entrevista a un analista político brasileño que ha elegido mantener su identidad en reserva.


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