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  • Writer's pictureDaniela Ibáñez

Swing en el País de las Maravillas

Updated: Oct 28, 2020

“Aquí todos estamos locos”

Link a video de Youtube de la escena de Alicia en el País de las Maravillas


Su sonrisa tan peculiar es algo que al ojo fino no se le escaparía nunca. Aparece y desaparece a su antojo, creando intriga. Pero cuando aparece, ah, sí que aparece. Y hace un espectáculo de sí mismo. Sus colores vibrantes morado fosforescente dignos de criatura mágica felina es su característica evolutiva en su afán de impresionar al espectador. Parece que le pagarían para distraer deliberadamente al despistado caminante por el bosque encantado. ¿Creen que estoy hablando del Gato Cheshire de Alicia en el País de las Maravillas, no? Pues no: me refiero a Richard Cisneros alias Richard Swing. Bueno, en realidad a los dos.

Me gusta decir que tengo el ‘talento’ de identificar personas comunes con celebridades. Por ejemplo, me ha pasado una que otra vez que veo a alguien por primera vez y hago la comparación natural con una celebridad Hollywoodense. En la ocasión de nuestra crisis política presente, la similitud que se me vino a la mente fue la de Richard Swing con este gato tan peculiar que acechó las pesadillas de tantos de nosotros que vimos esta película de Disney en nuestra infancia.

Pero después de un momento me detuve y pensé que esto era un poco más profundo que una simple comparación estética. Si: Swing y el gato tienen prácticamente una sonrisa y mirada idéntica, comparten una mirada que es un espejo de su alma, desquiciada y loca, adicta a la atención, y uno que dos pelos parados engominados. Pero poco a poco me fui dando cuenta que comparten más de estas características físicas. Comparten la habilidad de aparecer y desaparecer a su antojo. El gato lo hace en el oscuro bosque de los sueños de Alicia, Swing lo hace en los noticieros y en la mente de la opinión pública sistemáticamente desde que tuvimos la mala fortuna de enterarnos de sus vinculaciones con los círculos del poder ejecutivo. Además, comparten la habilidad del viaje. El gato flota hacia las ramas del árbol para atemorizar a Alicia como un fantasma, y del mismo modo, Swing se sube a un avión y se va a Canadá; a esa tierra extraña donde no tienes que saber inglés para ser embajador (al menos de la perspectiva de la Cancillería Peruana) a pesar que se trata de un país del Commonwealth inglés y mayoritariamente angloparlante.

Como ya mencioné, el gato tiene una gran sonrisa, y la mayoría del tiempo la utiliza como elemento distractor hacia Alicia, para ponerla nerviosa o confundirla. Además, su cabeza sale de su cuerpo y juega con sus piernas, sus brazos. De la misma manera, Richard Swing hace una metamorfosis cuando ve al ojo de la cámara: se pinta el pelo, se pone más gel, dice que fue al Congreso, luego que no fue, dice que influencia a las más altas esferas del poder, luego dice que desconoce los secretos de Estado. ¿Y quién manda al gato? Pues es nada más ni nada menos que la mascota de la malvada reina de espadas. Adivinemos quién es la reina en nuestra historia…



Pareciera y seguramente es una estrategia deliberada. Una cortina de humo. De parte de Dios sabe quién, detrás de este Presidente que tenemos los peruanos, que nos ha sumido en la más profunda crisis. Poner a un personaje caricaturesco, malévolo, que se esconde en el oscuro bosque, que es el estado de la política peruana hoy. Alicia está confundida, no sabe a donde ir, y así seguramente sueña la psiquis colectiva de la opinión pública peruana que ha regresado a niveles de concertación dignos de la Edad Media y de la Inquisición. Quiero decir, cero concertación, espectáculos de duelo sangrientos en el que poco a poco se desgastan las instituciones, se cortan las cabezas de los infieles al régimen, y por allí en el bosque se escucha a ese gato Cheshire que con su astuta sigilosidad, nos está dominando a todos con sus patrañas y mentiras.

Estamos perdidos, y si realmente queremos hacerle la consulta al gato hacia dónde queremos ir, una y otra vez, lo seguiremos estando. ¿Y cómo terminó la historia de Alicia? Bueno no fue el gato quién la ayudó a escapar del mundo de las maravillas…

 

Les dejo un pequeño extracto de la conversación de Alicia y el gato para invitar a la reflexión:

El Gato, cuando vio a Alicia, se limitó a sonreír. Parecía tener buen carácter, pero también tenía unas uñas muy largas Y muchísimos dientes, de modo que sería mejor tratarlo con respeto. –


– Minino de Cheshire - empezó Alicia tímidamente, pues no estaba del todo segura de sí le gustaría este tratamiento: pero el Gato no hizo más que ensanchar su sonrisa, por lo que Alicia decidió que sí le gustaba.


- Minino de Cheshire, podrías decirme, por favor, ¿qué camino debo seguir para salir de aquí?


Esto depende en gran parte del sitio al que quieras llegar – dijo el Gato.


– No me importa mucho el sitio… – dijo Alicia.


Entonces tampoco importa mucho el camino que tomes – dijo el Gato.


– … siempre que llegue a alguna parte – añadió Alicia como explicación.


– ¡Oh, siempre llegarás a alguna parte – aseguró el Gato- , si caminas lo suficiente!

A Alicia le pareció que esto no tenía vuelta de hoja, y decidió hacer otra pregunta: ¿Qué clase de gente vive por aquí?


– En esta dirección – dijo el Gato, haciendo un gesto con la pata derecha- vive un Sombrerero. Y en esta dirección – e hizo un gesto con la otra pata- vive una Liebre de Marzo. Visita al que quieras: los dos están locos.


– Pero es que a mí no me gusta tratar a gente loca – protestó Alicia.


– Oh, eso no lo puedes evitar – repuso el Gato - . Aquí todos estamos locos. Yo estoy loco. Tú estás loca.


– ¿Cómo sabes que yo estoy loca? – preguntó Alicia.


– Tienes que estarlo afirmó el Gato- , o no habrías venido aquí.

Fuentes:

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